Pero lávense
todo lo que deseen.
Lávense las manos.
Hasta el codo.
Los hombros.
Todo el brazo.
Pero sepan
bien que
la sangre
y las vidas
de esas
personas
que se
perdieron
en un vaivén
de dinero
pesarán
por siempre
en sus espaldas
de cuervos.
otra vez. (2)
fue un
jueves, junio 13, 2013