Brazos rodeando
las propias rodillas.
Una mueca dibujada
simulando ser sonrisa,
que se invierte ante la duda,
bipolar entre la nada.
Caen gotas de una lluvia
que recorre las mejillas
desde nubes como ojos
que ocultan tras sus formas
las chispas amarillas
del lucero que ilumina.
En la cocina una llave
deja abierto el paso,
y sabores algo amargos
se fugan inundando el aire.
Los respira lentamente
y la vista se le nubla,
recibiendo los recuerdos,
reviviendo sensaciones,
sintiendo reales los sueños
que una vez soñó,
imaginando lo que nunca
pasó ni pasará;
se introdujo en un sueño,
frío y eterno,
durmiéndose despacio,
ya no lloviendo,
ya no dudando,
ya no haciendo
más morisquetas,
sino sonriendo,
con las mejillas secas,
algo sonrojadas,
enblanqueciéndose de a poco.
fue un
domingo, junio 23, 2013