amarSE

La jaula ya no me pertenece.
No es mía, ni de nadie.
Así como sólo me pertenezco yo.
Este encierro nunca fue real,
y la llave de la puerta
siempre estuvo en mi bolsillo.
Simplemente que no quise ver
ahogada en llantos innecesarios,
simulando tener una vida
cruel y desgarradora,
atormentada por fantasmas
que no asustaban ni al más débil.
Fui mi propia debilidad
y dejé atrás esas ataduras
para poder volar libre
entre las ráfagas de viento.

Aunque aún...
Sigo siendo mi propia debilidad.
Sólo que ahora
también aprendí a amarme.