El brillo mira para otro lado.
Otra vez, pero en dirección diferente.
Aunque cierre los ojos y busque soluciones,
las encuentre, y todo se desenvuelva
de la manera más perfecta,
los ojos deben ser abiertos,
y la realidad que se encuentra
es tan diversa...
En silencio se ríe de los nervios
y llorisquea mientras con fuerza
rasguña sus brazos.
Aprieta los labios y muerde su lengua,
y desorbita la mirada entre tinieblas.
Oscuridad de juguete,
dolor en la frente
de tanto fruncir su cara,
rechinando los dientes.