Qué hay de lo que se guarda,
de lo que nos quedamos?
De lo que se oculta,
de lo que se pospone.
Del sentimiento escondido.
Del secreto jamás dicho.
Qué hay de todo eso
cuando algún día
simplemente
lo olvidamos?
Dónde marchan?
Hacia dónde van?
La mente queda
conmocionada.
Es una marca que
queda allí.
Queda sin saber
por qué,
ni cuándo
se generó
porque el día
que se obtiene
el -a veces-
tan ansiado olvido
no se sabe
qué día llegó.
Sólo llega
y uno olvida.
Pero olvidar un hecho
una cara familiar
no dejará que se olvide
ese contacto neuronal
creado cuando
las dos pieles
sólo se rozan.
Quizás el olvido,
el destino y las casualidades
se pongan de su lado.
Pero si acaso
la vida,
las decisiones
y el porvenir
cruzan nuevamente
esos caminos sinuosos
para encontrarlos
en una intersección
nuevamente
entonces allí
el olvido podrá existir
pero las huellas
y las marcas
de la memoria
[como fluorescentes]
relucirán,
se encenderán,
y darán lugar
al acontecimiento
mágico y emocionante
de los nuevos recuerdos.