Si un vaso
cae al piso
y estrepitosamentese
rompe el vidrio,
se destruye la forma
en mil pedazos;
y si una flor
se arranca
de la tierra,
se despoja
de sus pétalos,
se le quita
su savia
y el perfume
que es su esencia;
tanto el vaso
como la flor
seguirán existiendo,
seguirán siendo,
seguirán en lo eterno,
más allá
de que sean
rotos,
destruidos
y hechos pedazos,
pues quien
alguna vez
bebió de ese vaso
un elixir,
y quien
alguna vez
olió esa flor
alcanzando la esencia,
formó un recuerdo
impreso con fuerza,
que vence
la destrucción
y el despojo,
pues el recuerdo
se crea,
surge,
mancha el alma,
y queda intacto.