No hagas tanto espamento
que de repente el sentimiento
te emboca de costado
mientras "basta" va gritando;
y te encuentra amarrado,
duramente encadenado,
sin poder soltarte
de las sogas que te atan.
Acurrucado en una esquina
con menos rumbo que salida
con las yemas chamuscadas
de tanto raspar la pared;
las bolsas en los ojos
tan marcadas reflejan
innumerables noches
sólo y en vela;
y la mirada tan perdida
deja ver agotamiento;
alma triste, alma dolida
que flota lejos del cuerpo
cada vez vibrando menos
girando sobre si misma
de pronto, despareciendo.