Silencio de muerte
entre muros inertes
que aíslan de afuera
sin intromisiones.
Una gota en el ojo
y la sonrisa caducada
son gestos cotidianos
ante la eterna duda.
Y el frío es común,
como también el miedo;
disparos en la noche
sin dirección vuelan.
Alguna de todas
aquellas balas perdidas,
-sospecho- caerá
atravesando el viento.
Imposible determinar
quién saldrá herido;
parece cuestión de azar,
pero sólo uno posee el arma.