El hecho de que lloremos no significa que seamos infelices. Sólo quizás hay un par de cabos que están sueltos, y no logramos amarrar.
Y cuando se siente todo flojo y suelto; y cuando las cosas en vez de música hacen ruido, un ruido constante, molesto, perturbador; y cuando las expectativas son paupérrimas en comparación a la realidad; allí buscamos aferrarnos, buscamos música, buscamos esperar sin idealizar.
Está en el hecho de ser seres humanos. Y lloramos para liberar el miedo que sentimos cuando pareciera que nuestra felicidad peligra, al darnos cuenta que, en tantos aspectos, está en manos ajenas.
fue un
miércoles, julio 10, 2013