No le temas al recuerdo, ni a la espera,
no le temas al silencio ni a la soledad.
No le temas al fracaso ni te fíes del éxito,
porque cuando no es duradero,
no siempre logra darte felicidad.
No le temas al miedo,
pues tenerle miedo al miedo
es sentir miedo igual;
y el miedo es cotidiano,
es algo natural,
está bien sentir miedo
aún cuando no lo puedes manejar.
No le temas al dolor y al llanto
que así como llegan, también se van;
ni le temas a las tormentas,
porque el Sol vuelve a asomar.
No le temas al abrazo
ni al beso que el alma
siempre quiso dar.
No le temas al paso del tiempo
que lo que tiene que llegar
a la larga o a la corta
siempre va a llegar.
No pienses en el "nunca"
porque nunca es imposible.
No le temas a las posibilidades,
porque son las que nos dan
las riendas del destino;
por eso tampoco le temas
a las opciones y los caminos,
las decisiones son necesarias,
así que tampoco temas decidir;
aunque sea difícil
elegir por dónde seguir
es una suerte tener diferentes rumbos
para poder seleccionar uno de ellos;
asi que no temas a encaminarte,
ni te eches hacia atrás;
siempre habrá tiempo
para tomar las decisiones
así que sólo decide
con convicción y seguridad.
No decidas en momentos
de tristeza extrema,
dolor o felicidad;
elige con la mente clara,
y aclara la mente de los demás.
No le temas al cambio
porque el cambio siempre llega
y no se puede evitar con facilidad.
Si el cambio se hace presente
a veces es una necesidad;
no le temas a la magia
de que cambie alguna amistad;
a veces así logramos
redescubrirnos un poco más,
volver a conocer un alma
en proceso de búsqueda.
No le temas a alejarte
de lo que te hace mal.
Si el alma se lastima
con el tiempo se romperá,
y cuando quiebre con fuerza
difícil será volverla a armar.
Así que no le temas a abandonar,
y no pierdas las esperanzas
de que siempre podrás volver a amar.
No le temas a la verdad,
porque la mentira sólo hiere,
y ennegrece el alma
cuando le da sufrimiento a los demás.
Sé sincero con tus sentimientos
y demuéstralos cuando lo sientas.
No respondas por compromiso
ni seas siempre condescendiente;
sentir es algo maravilloso,
pero si el sentimiento no existe
no es algo que se pueda inventar.
No le temas al mundo
aunque te reciba con lanzas
y pinches de metal;
no te enfermes peleando
si la pelea no te lleva
a un crecimiento personal;
ni enfermes al corazón
haciéndolo sangrar
pues las cicatrices de cada corte
se sienten cada vez más.
Vive el segundo a segundo,
ponte metas a cumplir:
no importa lo difíciles
o sencillas que sean;
importa la grandeza del esfuerzo
al tratarlas de alcanzar.
Y si un día te despertás
y sentís que el sentido se te va,
abrigate si hace frío,
y salí a caminar
sin destino ni llegada,
en búsqueda de nada,
pues nunca sabrás
qué podrás encontrar
a la vuelta de una esquina.
No le temas a esa esquina,
recibe con alegría todo lo que viene detrás.