Quizá hayan similitudes, sí. Porque quizá el alma busca una forma determinada, cierto orden, ciertas características. Quizá su corazón me encontró hallando en mí cosas que también halló en la anterior. Pero eso no indica que todo sea igual. La diferencia está en que esto es amor. Del puro, del real, del que coloniza el alma para habitarla por siempre. "Siempre". Esa es la clave. Ahí radica la diferencia. Quizá haya semejanzas. ¿Y? ¿Significaría algún problema? Somos dos personas diferentes. Yo, claramente, soy yo. Él no es el mismo. Él cambió. Mucho, del todo, poco y nada... Pero cambió. Y es diferente al que era ayer.
Si ambos somos diferentes, si sentimos diferente, si amamos de verdad... ¿por qué el temor a que se repita la misma historia?