Día 36

Y que nadie se le ocurra decirme
que no puedo creer en el amor,
que el amor a primera vista no existe,
ni existe el amor sincero,
ni existe la fidelidad,
ni el deseo de lo eterno.
Que nadie se atreva a decirme
que estoy errada o equivocada,
porque nadie siente lo que siento,
aún aquí, aún tan alejada,
aún tan dañada después de este tiempo
alejada de esa piel
esa piel tan especial
que derrama su perfume en el aire
regalándome felicidad.
No olvido su perfume,
ni su calor, ni su movimiento,
jamás olvido sus roces,
los recuerdo todo el tiempo:
las caricias y los besos,
las charlas sobre sueños,
creándose un proyecto
de a dos, entre nosotros.
Así que, que nadie me desafíe
porque no saben lo que hay
dentro mío, en mi pecho,
cada vez que te pienso.
Es como una revolución,
como una llama inextinguible,
una sensación de saciedad,
de estar llena de vos,
pero a la vez querer vaciarme
para entregártelo todo.
Y recibir tu respuesta,
proveniente de tu amor,
y volver a llenarme,
volver a ser yo, plena,
con vos.