No hay señales.
Ni rastro, ni idea.
No hay una respuesta.
Sueños feos acechan,
de la mano de un monstruo
de catorce cabezas.
Teme por su vida,
no por ella, ella habla de su guía.
Teme que él se pierda
en el laberinto de arbustos.
Pero camina deprisa... y teme.
Lo busca, debe alcanzarlo.
Porque tiene una vida,
Y su vida es él.