una dos tres cuatro cinco pastillitas que entran y entre cada una un trago de agua para bajarlas por la garganta y entran y siguen entrando y no hay vuelta porque ya entraron y no sabe provocarse un vómito no sabe vomitar y es cobarde para hacerlo de otra manera y quizá así puede revertirlo porque es cobarde y por eso lo intenta porque sino no sabe cómo enfrentar lo que sigue pero después se da cuenta de que no está peleando por lo que ama sólo lo deja morir y quiere dar vueltas las agujas y cinco cuatro tres dos uno y ninguna pastillita pero no puede no lo logra y corre al baño y no sale nada sólo es vacío no hay contenido y no puede más y pierde el equilibrio y se pregunta por qué y se choca contra el vidrio y se lastima la frente y un corte profundo se deja ver por debajo de su pelo y se ve la gota la sangre derramada que cae sobre su ojo ensangrentando su mirada y opaca el brillo que le quedaba para darle una apariencia mortífera desorientada deshecha rota desencontrada consciente de que su vida se está perdiendo pendiendo de un hilo derramandose en la bañera mientras gota a gota la sangre se genera para perderse por ese alcantarillado y no volver más a sus venas