Día 37

No aguanto la tentación,
no resisto las ganas.
Me hierve la sangre;
se me funden mil recuerdos
con imágenes nuevas
inventadas por palabras.
Palabras que llegan
para desatar el fuego,
la furia interna,
esta pasión sin cota,
inextinguible.
Te veo mirarme en mi cabeza;
jamás nadie me miró
de una forma tan especial.
Me observás y hago lo mismo
mientras te desnudo con la mirada.
Se me va de las manos
y cierro los ojos
mientras la piel se me eriza
de pensar en tus brazos,
en tus manos tocando,
en tu boca, besándome.
Y ahora te estoy tocando,
desnudándote realmente,
haciendo contacto otra vez
piel con piel,
fusionándose los aromas.
Me mezclo con vos,
con tu calidez y con tu olor,
me entrego a tu alma
de lleno, por completo.
Soy tuya para siempre,
soy tuya sin complejos.
Entera, cada parte, mi todo.
Todo es para vos.