Frenar el auto. Escuchar sólo nuestras voces, y un tema de Audioslave sonando bajito en el estéreo. Nos miramos sin saber nada y sabiendo todo a la vez. Porque te conozco y me conocés, porque así fueron las miradas desde el primer momento. Me mirás y me mirás y sé que todo esto va a ir mal, pero es inevitable estar ahí. No pude irme así como si nada. No pude mirarte desde el otro extremo y hacer de cuenta que mi alma no tira hacia vos. Es el cuento de nunca acabar si nosotros no hacemos el esfuerzo. Pero, ¿por qué gastar energía en terminar con algo que nos llena?