Entrar, buscar. Salir.
Siempre igual. Todos los días lo mismo.
Entra con un motivo pero nunca logra alcanzarlo.
No sabe qué busca. No sabe por qué necesita entrar ahí y ver si hay.
Pero entra inevitablemente. Apenas puede o tiene unos segundos libres.
Ve lo viejo otra vez, y otra y otra.
No actualiza, no repone, no renueva. Y ella espera algo nuevo.
Sentimientos extraños que surgen en el día a día.
De esos que mejor que nadie los sepa.
Porque quizá son muy poco correspondidos.
Porque quizá no se puede, no se debe.
Y el Superyó siempre triunfa.