el autor hace a la musa
y la musa lo hace al autor
mutan juntos
todo el tiempo
son una obra

El autor mira a su musa y la idolatra. Y la musa muere, y la llora. Del llanto surge el arte. Y la musa se hace eterna.
El arte fluye desde el centro del pecho, ahí donde algunos esotéricos indican que está el alma. Ahí donde duele cuando el amor sale mal. Ahí donde brota la energía cuando arrancan las caricias con el ser más deseado. Ahí donde se estremece si lo rozan Esos pulpejos. Sólo Esos, no otros. Los especiales, los particulares. Los que me usan de musa, y me dejan usarlos como fuente de vitalidad. Nacimiento de mi arte. Este arte que me convierte en inmensa, que no conoce límites, que va más allá de la vida o de la muerte.
Se refleja allí, y me desespero. Pero aprendo a ser paciente.