Y hay días que me siento un chiliágono,
y hay días que me siento un eneágono,
y hay días que sólo soy un triángulo,
que con un solo quiebre me caigo,
me destrozo y pierdo mi forma por completo.
Pero descubrí que hay un método
para independizarse de los lados,
de la cantidad que me formen
o del número de vértices:
es llenándome de vos
y de tu mágica maleabilidad,
porque sos tan increíble
que te adecuás a mi forma
siendo el relleno perfecto
para nunca dejarme quebrar,
ni destrozarme,
ni perder mi forma por completo,
y que me importe un bledo
qué polígono soy hoy;
en el área siempre vas a estar vos.