El amor no es incondicional. El amor te crea un millón de condiciones para vivir, para sentir y para mantenerte vivo. El amor te ata y no podés desatarte ni aunque lo intentes. El amor roza el filo de la obsesión y te obliga a creer que los sueños van a ser reales y que las ilusiones son concretas. Pero la realidad no existe y es solo una cuestión de percepción. La realidad del amor es perceptible por los dos que dicen amarse. Y de pronto, quizá, uno se pierde. Se aleja de la base. Descuida. Deja de percibir. Y, en ese momento, ¿cómo hace para seguir? Creer que el amor es real, cuando en realidad también es sólo percepción. Y si no lo percibe, ¿dónde lo encuentra? ¿cómo seguir creyendo? ¿cómo no querer suprimir cada atisbo de sentir?