Susceptibilidad 
Extraña sensación esa de levantarse susceptible. Sensible a todo, híper sensible. Con ese "no sé qué" que hace que tengas ojos llenos de lágrimas todo el día (ya sea por reírte demasiado, ganas de llorar, o una emoción indefinida e indeterminada) y te arrastra a una situación de indecisión que ni uno mismo entiende. Y se encuenta uno mirando para adelante sin saber con qué cara mirar, cómo reaccionar... Porque esas sensaciones de indecisión y de susceptibilidad que juntas hacen que uno no entienda mucho de qué se trata lo que está pasando,  te invadieron, de la cabeza a los pies. Porque no comprendés qué te pasa dentro, por qué razón recordás y llorás, te tientan y te reís, proyectas a futuro y te emocionás. Y de repente un impulso increíblemente repentino te hace dar ganas de levantarte y pegarle al pizarrón, y te das cuenta que no es día de prestarle atención a la profesora que no hace otra cosa que hablar y explicar como si tuviera un casette introducido en su cabeza que le hace decir un discurso de memoria. Y aunque lo intentes, lo único que podés hacer es cerrar la cabeza, poner la mente en blanco, y dejar que tu cabeza, que ya está quemando requemando, maquine, maquine tranquila y en libertad. La dejás maquinar, dejás crear situaciones, dejás pensar, imaginar cómo hubiera sido... Y soportar, soportar la locura que estás sufriendo...   
Hasta que se te pase. Hasta que se acabe. Hasta que se esclarezca todo.