Mirá la fotografía. Mirala detenidamente. Fijate los tonos, las gamas, las zonas claras, las oscuras. Pensá en lo que te transmite, lo que ves, lo que sentís. Pensá en cada aspecto de la fotografía y llevalo a tu vida. Fijate cuándo tu vida es así, monocromática, con poca luz, oscura, desaturada, extraña. Cuando tu vida es igual desde el punto que la mires. Cuando tu vida se torna aburrida, insulsa, sin cambios, rutinaria... Siempre igual, siempre así, sin cambiar...
Ahora, mirá esta fotografía. Es igual a la anterior, pero con colores. Fijate cómo cambia todo. Cómo cambia hasta tu percepción. Hay colores, hay diferencias, hay cambios, hay contrastes. Hay fuerza, hay plenitud, hay alegría, hay vida. Fijate cuándo tu vida es así... ¿Nunca? ¿Cómo nunca? ¿No te parece que es hora de darle un cambio a tu vida? Entrá en un club, practicá un nuevo deporte, andá a aprender un idioma, aprendé a manejar, descubre algún talento, desarrolla una pasión, goza de las artes, interésate en política, intenta cambiar el mundo... Lo que sea. Pero haz algo. Algo que haga levantarte el ánimo. Algo que te reviva, que le de color a tu vida. No pierdas tiempo llorando, amargándote. Sonríe, sonríe, que la vejez no te va a esperar hasta que vos te des cuenta de cómo hay que vivir. Vive riendo, vive soñando, vive viviendo, vive en vida, porque una vez que la vida se acabe, no habrá vuelta atrás. Vive con ganas, y no dejes de vivir.

