una vez...

Una vez que triunfás,
cuando no lo esperaste,
una vez que fracasás,
y te costó remontarte,
una vez que te dormís,
sin alarma ni límite de tiempo,
una vez que te levantás,
y haces fuerza para salir de la cama,
una vez que te tatuás,
y dejás marcada tu piel por siempre,
una vez que te cortás,
y sangra tanto que ya no se siente,
una vez que llorás
como nunca habías llorado,
una vez que te reís
hasta que te explotan las mejillas,
una vez que gritás
tan fuerte como podrías,
una vez que te animás
a decir lo que siempre callaste,
una vez que te parás
en la cima más alta,
una vez que te agachás
tanto que la tierra parece montaña,
una vez que escuchás
hasta el mismísimo silencio,
una vez que corrés
tan libre como el viento,
una vez que te encerrás
y te quedás como apagado,
una vez que pintás
siguiendo las formas de tus manos,
una vez que iluminás
con la intensidad de un faro,
una vez que saltás
buscando el cielo con las manos,
una vez que temblás
bajo el frío más helado,
una vez que transpirás
hasta la gota más oculta,
una vez que respirás
hondo como la mar más profunda,
una vez que mirás
incluso en medio de la negrura,
una vez que aprendés
hasta ya no tener más dudas,
una vez que enseñás
y reconocés la huella impresa,
una vez que festejás
hasta olvidar qué celebrabas,
una vez que te encontrás
donde jamás lo imaginabas,
una vez que perdonás
no sólo a otros sino a vos mismo,
una vez que aconsejás
un consejo que aplicarías,
una vez que hablás
durante horas con la vida,
una vez que volás
estando parado en la avenida,
una vez que olés
la tierra húmeda en primavera,
una vez que sentís
una mano ajena en tu cabeza,
una vez que creés
en algo que vos mismo creaste,
una vez que soñás
con cosas que nunca imaginaste,
una vez que buscás
incansable la libertad del alma,
una vez que usás
esa ropa que siempre deseaste,
una vez que te proponés
una meta inalcanzable,
una vez que disfrutás
sin buscar más que una sonrisa,
una vez que acariciás
y se te pone la piel de gallina,
una vez que abrazás
y la eternidad aceptarías,
una vez que besas
hasta desgastar tus labios,
una vez que amás tanto
hasta dejar el corazón revelado...
Una vez que cada una de estas acciones suceden,
sientes la vida distinta.
Una vez que todo esto sucede,
sientes distinto.
El pensar se hace extenso.
Aún más el sentimiento.
Y la sensibilidad se sensibiliza,
aunque parezcamos más vulnerables,
la realidad es que
somos mucho más fuertes e inmortales que antes.
Somos más eternos.
Y la vida cambia.
Cambia el amor.
Cambian los cuentos.
Cambian los colores.
Cambian el día y la noche.
Cambian los árboles.
Tiembla el cemento.
Todo se hace mucho más intenso.