Jamás me sentí tan viva como en este momento.
Jamás me sentí tan feliz de sentir algo como esto que siento.
¡Ay de la vida!
¡Ay de este sentimiento!
Qué grande es, tan increíble, tan inmenso.
Me nutre, me alimenta, me guía todo el tiempo.
Quiero que prevalezca, que se vuelva eterno.
Que permanezca en las almas, para siempre, nuestro.
¡Ay del amor inmenso!
¡Ay del amor eterno!
Tus besos son un oasis en el medio del desierto,
y tu calor es infinito hasta en el frío más intenso.
Nada como tu piel, nada como tu cuerpo,
ni como esa sensación cuando me rozan tus dedos.
¡Ay de tus dulces besos!
¡Ay de tu calor intenso!
Me deshago entre tus brazos y me salen estos versos,
con mis labios los escribo cuando pasan por tu espalda,
o tan sólo con mi mirada, que reemplaza mil palabras,
cada vez que encuentro tus ojos en el medio de la nada.