Me gusta eso que hacemos de vez en cuando de recrear nuestro primer beso. Hoy hacen diez meses y lo recreamos tantas veces que dudo poder olvidarlo alguna vez. Fue el beso más lindo que me habían dado en la vida, que quería que formara parte de mi vida desde ese momento y para siempre. Hoy hace 10 meses de ese primer beso y, aunque estemos peleados, quiero volver a verte cuanto antes y olvidarme de cualquier malestar, mirarte y cerrar los ojos cuando esté cerca de tu boca, respirarte despacito y apoyar mis labios entreabiertos sobre los tuyos, haciendo el contacto más hermoso, tocando tu energía vital, inhalando el mismo aire que está dándote la vida. Hago contacto con tus labios y me deshago de amor, porque son lo más dulce que probé, y lo que más deseo cada día. Son suaves y tibios, algo húmedos, carnosos, rojizos. Son maravillosamente únicos, frágiles, tan fáciles de cortar con sólo una pequeña mordida. Tan fáciles de herir con mis dientes. Tan sencillo hacerlos sangrar. Y me introduzco en el beso como si fuese una posesión, como si fuese el último beso que voy a darte. Y mi lengua baila con la tuya. Y me río quizá del cosquilleo que me recorrre cuando siento cómo se me eriza la piel cuando tus labios me tocan. Se me derrite el alma mientras me excito de pies a cabeza. Y así empieza, así se desencadena, hasta terminar desnuda durmiendo sobre tu pecho, besándote despacio, escuchando el latido del corazón.
Es una sensación incomparable. Es la sensación más hermosa.
primer beso
fue un
viernes, mayo 23, 2014