Hace algún tiempo vi unos ojos,
unos ojos en el medio de la noche.
No es que eran unos ojos diferentes a cualquier otro par de ojos.
Pero eran diferentes para mí,
y me enamoré.
Hace algún tiempo vi una boca,
sonriendo en el medio de su cara.
No es que sus dientes tenían luz propia o que de sus labios florecían carmines.
Pero era la sonrisa más hermosa,
y me enamoré.
Hace algún tiempo escuché una voz,
susurrando despacio sobre mi oreja.
No es que era una voz musical, quizá hasta era graciosa y titubeante.
Pero su voz me hizo estremecer,
y me enamoré.
Hace algún tiempo sentí un calor,
rozándome tiernamente la piel.
No es que alcanzaba la temperatura de los rayos del Sol en pleno verano.
Pero fue el calor perfecto en pleno invierno,
y me enamoré.
Hace algún tiempo me detuve,
detuve mi mundo y mi forma de girar.
Detuve mis pasos y el sendero al caminar.
Me quedé detenida en el medio de la nada... esperando.
Esperando a que abramos las puertas.
Esperando animarnos a darnos la mano.
Tomarnos de la mano para andar juntos.
Marchar unidos, con alguna cancioncita de fondo.
Y no detenernos nunca más.
Trazar un nuevo camino, juntos.
Los dos. Vos y yo, nadie más.
Nosotros, siendo uno.
Como en ese tiempo. Como hace 8 meses. Como hoy. Como mañana. Como para siempre.