Y de repente no saber,
cómo pasó, cómo se siente,
pero entender que es el momento
que ya pasa, que ya se irá,
como pasa todo, como todo pasa.
Sólo un día, o quizá dos,
quizá una semana,
¡qué importa cuánto sea!
Si es que detrás de esa espera
me espera la posibilidad
de poder ver otra vez
aunque sea una vez,
y no en un sueño
ni en un mundo imaginario,
ver nuevamente
esa sonrisa sonriéndome,
esos labios besándome,
ese alma, amándome.
Tan fuerte como siempre,
real y verdadero,
    [lo único real y verdadero]
intenso como el primer día.
Eso, aunque sea una vez más
y después podría morir
tranquila, feliz
habiéndote tenido:
sintiéndome tuya,
sintiéndote mío.