Soñemos, vivamos, gritemos,
y nunca nos dejemos ir.
Sintámonos como el primer día,
seamos uno los dos, para siempre.
No desechemos esto, guardémoslo:
en nuestra alma, en nuestro ser,
gestándose y creciendo, más y más.
Seamos uno, fusionémonos,
quedémonos así el resto de nuestra vida.