Aunque siento que temo, me temo que aprendí,
y aunque no dejo de temer, aprendí temiendo.
Porque cuando me asusté no me quedé,
cuando me asusté no bajé los brazos.
Seguí y caminé hacia delante
porque así me dijo el corazón.
Porque me dijo que caminara.
El sendero se veía algo oscuro
pero la luz que me brotaba
de la esperanza de adentro
iluminó un poquitito.
Y así sigo, y así voy a seguir:
temí, y aprendí que avanzar es crecer,
que temiendo pero siguiendo
se puede aprender
y ahora sólo espero:
espero y sueño,
espero y sonrío.
Porque es la esperanza
la que brota, la que guía,
la que me hace saber,
fehacientemente,
que mañana va a salir el Sol,
otra vez, de nuevo.
Va a salir MI Sol,
ese sol personalizado,
el que más brilla,
el que más ilumina,
el que más me gusta,
el que tanto alabo:
ese que se asoma
por debajo de tus labios
cada vez que sonreís
y me decís "te amo".