la última hoja del cuaderno de Alehop

¿Quién querés ser? ¿Qué querés mostrar que sos?
¿A quién nos queremos parecer en este Universo de marionetas, en este juego de personajes, en este drama mundial de historias e historietas que nunca acaban? 
La trama infinita, el vacío interminable.
Los dramas nuevos reemplazan a los que ya fueron, ¿porque se disolvieron o porque ya no son tendencia?
Dramas que correspondan con la actualidad. ¿De qué están hablando todos en este momento? ¿A qué sitios hay que ir? ¿En cuál de todos estos monumentos me tengo que sacar la foto? ¿Dónde va puesta la atención en ese momento?
Y la ansiedad de los likes que no llegan, y la duda del Ser, la áinseguridad aflorando, volviendo a atacar, solo porque el tiempo pasa sin nuevas notificaciones. ¿Acaso esa es nuestra identidad, el reconocimiento ajeno? La foto perfecta, con el pie perfecto, cuidadosamente pensado. El post que busca likes. La historia que busca views. ¿A quién le vendemos la película de nuestras vidas? ¿Quiénes son los espectadores?
Y tantas, tantas palabras... Cuánta fuerza tiene una palabra para nosotros, los humanos. ¿Pensaste alguna vez en ese dicho que dice que se las lleva el viento? Ni siquiera estas palabras que en puño y letra dejo en la última hoja de este cuaderno persistiran. Ni siquiera su carácter de duradero, físico y tangible, les da valor alguno a cada palabra, cada frase. Ni siquiera persistirá la semántica definitiva, que existe sola, únicamente en mi cabeza ahora. "Podemos comprendernos unos a otros pero sólo a si mismo puede interpretarse uno". Es todo una historia. Maravillosa, triste, fugaz, insidiosa. Con lo que le llaman "lo bueno y lo malo". La última hoja de un cuaderno que es historia (y acá empieza el apego). Cuaderno que me acompañó cuando ni yo sabía quién era, y me dio espacio de escritura y reflexión. Ahora no es que sepa quién soy, pero las hojas se terminan, y otra libreta pasará a ser depósito de palabras, miles de palabras, quizá millones, o quizá sólo unas pocas, las justas, las precisas, más pensadas, reflexionadas.
Quizá ese era el aprendizaje de este momento, de este "final", desenlace natural de aquello que es finito, para poner el último punto, abrazarme a mí en todo este drama del pasado que hoy es un destello de luz maravillosa con matices que vira y se convierte en sombra, lleno de vida y de muerte, de hombre, dios, pájaro. Camino como todo camino, que intentamos recorrer con corazón. Camino que enseñó y sigue enseñando a vivir un poco mas. Hoy, que me hallo aún aprendiendo, y así será toda la vida. Hoy que elijo pararme de cara al presente, a veces con ayuda (siempre gracias a quienes me recuerdan reivindicar el ahora), y elegir la energía que quiera ser, para poder atraer la misma energía, que no es una sino todo lo que necesite llegar, toda la energía Universal: la recibo abierta de brazos y preparada para ella. La recibo, porque me prepara para mí.