como la hoja del árbol

vuelvo a detenerme en este espacio
el follaje melódico canta una canción
aprovechándose del viento para abandonar su quietud esencial
algunas hojas, las más secas
desprendense de la rama que habitan
para caer suavemente lejos del tronco
y residir sobre el suelo
junto a otras, más o menos amarillas
más o menos resecas
cae una sobre mi pie
otras que descansan también sobre el pasto incipiente
que dejó de ver el sol
por las hojas que lo cubren
y es que sí, es otoño
y el piso cruje a cada paso dado
el aroma de los álamos me hace acordar a un lugar
en el que mágicamente era feliz
con la simpleza de la existencia
cuando lo único que importaba era eso:
existir
¿qué nos habrá sacado de foco?
¿cuál será el evento,
o cuáles los motivos,
los sucesos,
que nos llevan a, de pronto,
olvidar que la existencia
ya es suficiente milagro?
gratitud ante la dicha de Ser
sentir
intrínseco a la presencia
gratitud ante la mágica posibilidad
de que el cosmos, en su continua expansión
en su infinita entropía
haya permitido que tantos átomos
hicieran moléculas
que hicieran membranas
que compartimentalizaran
dando espacios
tejidos
organismos
y que todo esto esté reflejado
en esta hoja
en este árbol
en la Tierra
sus vientos y estaciones
incluso en mí
que puedo ver cómo
el viento de otoño
agita una copa de un álamo
desprendiéndole hojas
que vuelan lejos 
sin saber dónde caerán
que crujen debajo de mis pies
pies que caminan, corren, saltan,
a veces hasta vuelan
pies que me permiten ser
y moverme
alejarme del tronco
y salir a planear
entre las ráfagas de aire
cosquilleantes
como caricias
como masajes
agitándome como las hojas
una por una
cada célula
cada átomo
que mágicamente coincidieron
en el mismo lugar
para dar origen
a esto que soy
que no sé bien que es
pero soy
existo
como la hoja del árbol
la caduca
la verde
la que está a punto de caer
como esa hoja del árbol
que cayó sobre mi pie
quizá soy todas a la vez