Me acuesto pensando en tu mirada.
Cómo me negaba a este amor.
Cómo luchaba por no volver a verme así de enamorada.
Pero ¿sabés por qué?
Porque tenía miedo
de dedicarle canciones a alguien
a quien no le importara.
A alguien que no entendiera lo que significaba para mí compartir una canción.
Lo mágico es que cuando dejé de tener miedo
a ser yo
esa noche,
fue esa mismísima noche en la que te conocí,
siendo yo en la forma más absoluta que hasta entonces hubiera descubierto,
conociéndone a la par que te conocía,
llegando a mi propia vida la madrugada de aquel sábado o viernes de diciembre, no me acuerdo bien,
disfrutando de unas luces de colores sobre fondo negro,
disfrutando la música que no paraba de sonar
y nosotros que no parábamos de bailar
y quizá esa noche te hubiera besado ya
quizá esa noche si me mirabas como me mirás ahora
si me hubieras tomado por la cintura como lo hacés ahora
si me hubieras rozado la piel como me tocás ahora
yo creo que te hubiera dedicado
cada latido
nunca sabremos los "qué hubiera"
pero transformo mi presente en eso
a jugar a hacer lo que hubiera hecho si hubiera sabido entonces lo mucho que te iba a querer
aunque quizá ya lo supe desde entonces,
aunque quizá ahí fue que lo vi
que te cuidara y sólo me entregara cuando me sienta preparada,
que sólo me entregara cuando finalmente me miraras
con los ojos con los que me miraste la noche que me viniste a ver
pensando en que quizá era la última vez en mucho tiempo
y yo mirándote cómo me mirabas
con el amor y el miedo con el que me miraste ese día
y descubriendo
que era el momento de desnudarme
de mostrarte quién era en mi más profunda intimidad,
intimidad que luego volví a compartir y vi que
cada emoción es especial
y que hay conexiones que no se pueden explicar
sólo se sienten y ya
y cada pieza estuvo puesta en su lugar
para enseñar algo más
para empoderar
para proteger
para cuidar
para contar una historia
para compartir una idea
para desear cariño y suerte
para decirte cuánto vales como persona y que te la juegues por quién querés ser porque seguro te van a querer como sos
hoy un poco más de cuidado al autoestima
un poco más de respeto a mí misma
algo más de humor y desconcentración
de los pensamientos profundos y del dolor
relajar la espalda y el corazón,
y en ese afloje de tensión
poder finalmente ser quien me surja ser
y qué mejor que serlo y aparecer en la puerta de tu casa
para esperarte con mi bicicleta
y al verte llegar
que el corazón se me acelere
como si me fuera a explotar
y que cuando te mire a los ojos
mirarte con los ojos con los que se mira
a quien se amó desde siempre,
como si hubiera sabido que iba a hacerme sentir de esta manera,
como si hubiera sabido que iba a estar escuchando sus playlists,
o compartiéndole música y que no sólo no le chupe un huevo sino que la escuche, opine y comparta,
como si hubiera sabido que me iba a mirar así:
que me desarma,
que me derrite,
que me lleva a lo más alto,
lo más profundo,
la más hermosa conexión que sentí en mi vida,
que te siento ahora mismo besándome el cuello,
el centro del cuello,
y me pregunto cómo será sentir tus besos en el cuello toda la vida,
y lo dejo a mi instinto guiar mi atención a eso:
a sentir tus labios tibios.
Así que me abro la camisa y te digo que apoyes la boca en el medio.
Y vos bajás hasta mi ombligo,
y yo entierro la mano en tu cabeza y te pregunto cómo puede ser que me beses tan linda la panza.
Y me decís que te encanta mi panza, y yo quiero que nunca me la dejes de besar,
como el cuello,
como la boca,
como la vida,
como el alma...
Por favor:
besame toda la vida amor.