nello spazio

Cómo te siento en el espacio, amor.
Cómo te siento adentro mío, afuera, en todos lados.

Puedo sentir tus labios en mi boca.
Tu lengua suave recorriendo la mía.
Cómo me encendés, amor.
Cómo me gusta abrir los ojos en el medio de un beso y ver que sos vos.
Párpado con párpado, y una expresión llena de ternura.
Tu mano izquierda debajo de mi remera avanza por una línea que franquea el centro de mi espalda.
Tu otra mano me sujeta por la mejilla. 
Dejo que repose mi rostro sobre tu palma.
Cómo me gusta sentirme en tus manos, mi amor.
Incluso me gusta sentirme un poco tuya.

Me desnudo en cuerpo, en alma.
Me convierto en Venus, Afrodita, una amante sin otra misión que amar. Hacer sentir amado.
Y ahí estás, tan amado por Vos, tan amado por mí. Y nos miramos en el espejo mientras nos lavamos los dientes, y nos reconocemos. Sos vos y soy yo. Igual de sorprendida que cuando abro los ojos en el medio de un beso, y me vuelvo a enamorar.

Cómo me gusta enamorarme una y otra vez de vos. Cómo me gusta admirarte.
Como a un cuadro, una escultura. Una obra de arte. 
Como al mismísimo cielo. O una abeja posándose en una flor. O el vapor de un té caliente avisando que llegó el invierno. O encontrar tu mirada en el espacio apuntando hacia mis ojos, y emocionarme al ver que las ganas que tenés de verme
son casi tantas como
las que tengo yo
de verte
en cada cuadro de mi vida,
en cada vorágine de emoción.


Vida, vida mía, alma de mi alma.
Sos refugio, hogar, templo.
Sos la musa que me salva
de volcar en palabras
lo que se resume en miradas.

Almita mía, igual te escribo.
Almita mía, pedacito de mi corazón,
cuánta alegría de saberte conmigo.
De ser compañera de pasión
hacer de amante, hacer de amigo.

Amor al servicio del amor,
inteligencia sometida a los latidos,
a las agujas del reloj.
Rezo por que el tiempo
se detenga en tu olor
y me alcances unos besos
que desaten el temblor.

Amor de mi vida,
amore della mia vita.
Quiero hallarnos cada día
con la clara intención de
amarnos.
Con lo que me gusta amar,
y no sabés cuánto amarte a vos.

A vos.
Angelito de la guarda,
compañero de ocurrencias,
pareja de baile,
piloto y copiloto,
segundero,
como hermanos,
como almas gemelas,
te mando todo este pensamiento de amor hasta allá,
para que lo recibas en el medio de un sueño.
Te mando especialmente un beso
para que te lo pongas donde más quieras,
te regalo mis argumentos y mis confusiones. 
El frío de mis pies siempre fríos.
Y recorro con mis uñas, muy sutilmente,
la superficie total de tu espalda.
Luego avanzo a los brazos, quizá por último los pies.
Y aterrizo a tu lado para jugar a amarnos como tanto nos gusta jugar.
Juego que no veo la hora de volver a jugar
abrazándote como nunca, como si fuera la primera vez.
Y recibo tus abrazos, recibo la señal que me dice que no es la última, ni tampoco la primera,
pero que podría ser la última y la primera,
que todo lo que hoy es una duda
en el momento en el que estemos listos
será claro y evidente como el agua de mar
y su rugido que me eleva
me hace cada vez más liviana,
como cada vez que te miro
y siento
tu Presencia
como si nada más brillara así de alto,
así de largo.
Será esa luz a tu alrededor la que me hizo ir a hablarte.
Será esa energía que te moviliza la que me moviliza a mí también
y que quiero llevarla de acompañante.
Energía. Infinita y magnífica danzando frente a nosotros con hilos que no vemos
pero que giraron unas cuántas veces en torno a los dos.
Energía que brota del centro de dos corazones, dos mentes, dos espíritus, y cuando salen a la superficie se encuentran, hallan camaradería, hallan la forma de mantener la armonía. 
Energía del amor, la energía más pura que jamás hallé
hoy está a la vuelta de la esquina
y eso porque hoy estamos con un océano de por medio
porque sino estaría arriba mío,
o abajo
o de costado
pero envueltos
envueltos con cada una de las partes con las que nos podemos envolver mutuamente.
Envueltos y juntos, hallando en tu persona un ejemplo, un maestro, un espejo.
Hallándote. Hallándonos.
En el espacio.

quiero dormir a tu lado cada día