Un roce.
Sólo bastó un roce.
Tu mano sobre la mía, tu cabeza apoyándose sobre mí.
Sentir tu respiración en mi oreja, acelerándose mi corazón,
latiendo acompasado con tus suspiros.
Tus labios, tan cercanos, se volvieron tentación;
serían para mí, como es un oasis para un alma errante
que se quema debajo del sol en el desierto.

Una mirada,
esa sonrisa.
Eres tan hermoso.
Eres mi salvación.
Estoy tan cansada ya, me siento desgastada.
Hazme regresar a la vida.
Mírame, sonríeme, dale color al cielo.
Tócame, abrázame, dale música al viento.
Calienta mi ser, déjame sentir tu calor.
Haz que desaparezca el frío cada mañana, 
al despertar con tus brazos rodeando los míos.
Y mirar tus ojos, que ya no sea un sueño
tus ojos mirándome a cada momento.
Dormir sobre tu pecho, revolviendo tu pelo,
y tus manos amarrando mi cintura.
Sentir que me muero si un poco me alejo,
vivir una simbiosis singular.
Que me digas al oído que me amas,
y yo querría morir allí acostada
besando tus labios, sintiéndome tuya,
con la luz prendida hasta el amanecer...



Un roce.
Sólo bastó un roce.
Definitivamente, no puedo decir que no.
No puedo resistir.
Mentiría si dijera que no te amo más...
Nunca te dejé de amar.