Y luego te marchas. Te vas, no volvés. Necesito saberlo, ya no aguanto no entender.
Ven acércate a mí, siéntate en el sillón, hablemos un poco de la vida.
Dime quién es tu amor, ya lo sé, estás enamorado de alguien.
No me sirve que digas que me quieres si no es así.
No hace falta que estés junto a mí, si así no lo quieres, entonces, qué más da.
No puedo hacer nada más, ya entregué todo, vacía estoy quedando.
Gritaré con fuerza cuando ya no estés aquí, gritaré en tu nombre, gritaré al mundo,
gritaré sin tí.
Ya lo sé, nunca te tendré, siempre será de la misma manera.
porque el cielo será gris para mí, mientras que tu estarás en primavera.
Y el corazón derrama dolor, las lágrimas caen junto con el sudor
de romper mi alma en pedazos por conquistar una parte de tu amor.
Y sé que nunca va a poder ser, más que resignación es aceptar la verdad,
sé que jamás serás mío, que la vida no preparó ese destino para los dos.
Sé que seré, a lo sumo, sólo un juego, un pasatiempo para amar,
con quien compartirás tu fuego, y luego te levantarás y te marcharás.
Preferiría aunque sea que pienses en mí antes de irte a acostar,
que me quieras un poco más, que te importe algo de verdad,
antes que tener que sufrir todo esto, te juro, me mata esta incertidumbre.
Pero aunque quiera ser dura y centrada, no me está saliendo.
Pues pierdo el control al mirarte, ya no soy dueña de mi propio cuerpo.
Mas quisiera decirte que jamás había sentido lo que sentí contigo
esa tarde cuando, entregados, pusimos nuestras almas en contacto.
Tu boca sintió el fuego, el sabor de tus labios, ardientes de amor.
Pero luego esa llama se apagó, sólo me quedó el recuerdo,
del momento que jamás olvidaré,
del momento que siempre recordaré,
del momento en que me sentí viva
por última vez...