Mi corazón empezó a correr.
Apareciste.
Ahí estabas, con tu luz.
Iluminaste todo ese salón.
Y nuestro sol salió;
tu sonrisa era el mar,
tu pelo, el viento,
tus ojos brillaban en mi sendero.
Nunca me perderé si tú vives en mí.
Aunque no sé si tú sentirás algo así,
soy feliz con amarte,
te juro, mirarte
me llena sin fin.
Aunque nunca sabrás lo que siento por tí,
el saber que existís
me dará vida hasta el fin.
Ahora vivo por vos,
mi fuerza eres tú.
Sueño contigo,
dormir jamás había sido tan sencillo,
nunca llueve ni hay nubes en mi corazón.
Sólo espero que un día
tú te fijes en mí,
pero no es necesario,
si sonríes con otra es similar,
porque ver tu sonrisa es lo que me hace volar.