Pienso algo que decir.
Una excusa para hablarte.
Que no demuestre que me importas tanto,
que no demuestre que te quiero más de lo que tú a mí.
No sé qué hacer, cómo actuar.
Pero cuesta resistir esto.
El sentimiento se exacerba al mirarte,
tengo miedo de acercarme y que escuches mi latir.
Me cansé de soñar,
quiero que sepas mi secreto,
después de tanto tiempo que pasamos juntos,
compartiendo una amistad que me arriesgo a perder
por tí.
Quisiera un día poder despertar
escuchando tu voz en la mañana,
susurrándome algo al oído.
Quisiera poder entregarme a tus abrazos,
pasar tardes a tu lado,
y en la noche acostarnos y no dormir.
Ya no puedo esperar más que llegue el día
en el que reciba un llamado tuyo, que me digas
que jamás amaste a nadie como me amas a mí.
Las agujas parecen avanzar cada vez más lento,
pero el tiempo sigue pasando, y cada segundo
se hace más profundo teniéndote tan lejos...
Necesito tomar
una decisión que me ayude
a superar de una vez este martirio,
no soporto ya verme llorar, sufriendo en desamor.
Estoy condicionada a actuar
como si no pasara nada,
pero ya hace más de un año que tus labios y tu cuerpo
se volvieron el mayor de mis deseos, y aún
no sé qué hacer.