Soy esclava de su piel.
Estoy presa en la curva de su espalda.
Estoy atada a la dulzura de su aroma.
Estoy envuelta en sus brazos,
y no me veo
si no son sus ojos los que me miran.
Siento el amor colapsando en todo mi cuerpo,
se gira en mis adentros
me hace etérea.
Vuelo, planeo, subo,
me quedo en el aire.
Estoy en el aire,
estoy fantaseando,
maravillada con el paisaje,
lleno de sus sonrisas.
Esa sonrisa, mi hogar.
El brillo de cada día.
Imposible vivir sin que ese sol me ilumine.
No cualquier sol,
no cualquier luz.
Mi Sol, mi luz.
Viven en él y me los da
en cada caricia,
cada abrazo,
cada beso.
En esas miradas increíbles
en las que desearía hacernos eternos
y quedarme ahí para siempre.
En esas miradas tan profundas
que me hace sentir que somos infinitos.
Sonrío ante él,
me inclino ante él.
Soy su vasallo.
Soy su guerrera,
dispuesta a pelear por él,
pelear por mi sueño:
darle la mano,
acompañar a su ser,
besarle el alma para toda la vida.