¿Otra vez buscar? ¿Otra vez sentir?
No debe ser así. No tendría que ser así.
Pareciera como si no pudiéramos crecer. Como si no pudiéramos deshacernos de los fantasmas del pasado. Como si la vida fuera muy difícil para ambos. Como si alguna vez nos hubiéramos amado.
Pero entre nosotros sólo hubo una llama.
Pequeña, pero duradera, intensa.
Pequeña, pero que insiste en no apagarse jamás.
Pequeña, pero que alguna vez se sintió gigante, enorme, arrasadora.
...
Se desean mutuamente. Ella levanta la cabeza y lo percibe. Su mirada se puede sentir como un escalofrío a lo largo de su espalda. Desea que sus manos le rocen las suyas.
Él también desea lo mismo. La ve u no deja de llamarla, silencioso, atrayéndola con todas sus fuerzas.
Ambos se desean. Pero ahora, mañana tal vez no. Tan sólo son aventureros, impacientes por arrojarse por ese precipicio, inundados de pasión y locura.