Raining

Escucha, y cierra los ojos.
Hay electricidad en el aire.
Ya comienzan a caer, ya vienen.
Inclina su cabeza hacia atrás,
levanta sus brazos,
y espera.


Una por una, gota a gota,
comienza a llover.
Es un día gris.
Pero no es gris para ella.
Ama esa tempestad,
ama llover.


Se siente húmeda, 
se está empapando,
la lluvia la cubre en totalidad.
Recuerda, y llora.
Y comienza a entender:
ya no es lo mismo que antes.


La lluvia que la limpiaba,
que la purificaba de las penas,
ahora era como pequeñas navajas;
gota tras gota, le atravesaban
los brazos, la cara,
y el corazón.


La lluvia que tanto amaba,
que su cuerpo llenaba,
pasó a ser una ola de dolor,
mil sentimientos que,
como llamas ardientes,
se entrecruzaban en su alma.


La lluvia que necesitaba
en vano llegó,
en vez de darle fuerza,
le quitó todo el color,
y la vida que tenía,
el amor que le quedó.


Imagina que tal vez,
quizás, en un tiempo,
todo volvería a su estado original.
Regresarían sus palabras,
sus sonrisas, sus encuentros,
y sus sueños serían realidad.


Espera, y ruega al cielo,
que él sea más que recuerdos,
que vuelva a manifestarse,
que sea parte de su vida,
que la llene de alegrías
y le haga sentir mejor.