Va a hacer una semana que volví, y todavía no escribí. Estoy un poco tensa, afligida, angustiada. Antes era por amoríos en la cabeza, y ahora que estoy en blanco con respecto a ese tema, no me dejan de rondar pensamientos sobre mis actuales, antiguos, y futuros amigos. Y sobre los que no son amigos, también. Es un poco duro, ya me cansé de hacer aproximaciones, imaginar qué podría pasar, predecir. Pero al fin y al cabo todo siempre sigue igual de estancado. Y me sorprenden algunos, otros dejan mucho que desear, otros me hacen sentir bien, otros mal. Pero qué sé yo, cuando pienso que va a terminar el camino me encuentro con un sendero que se divide en dos, dos nuevos trayectos, pero diferentes, que me obligan, como siempre, a elegir, decidir, y ser responsable, la plena responsable, del futuro de algo que quiero que sea de una manera, usualmente muy diferente a como la otra persona quiere. Qué difícil es no coincidir en aspiraciones cuando uno ama tanto a un amigo! Qué difícil es dejarlo ir. Qué difícil es evitar el diálogo, el encuentro. Qué difícil. Aunque no sé a quién de los dos le cuesta más...