Me miro con la cara de amor con la que te miro. Quería ver cómo me veía al mirarte así de enamorada. Y es verdad lo que decís: qué hermosa me veo viéndote, cómo brota el amor cuando te siento, cuando te pienso, cuando dirijo mi energía hacia tu campo energético, hacia el universo.
Mi piel te extraña. Me acaricio los brazos, la espalda, la panza. Me acaricio pensando en tus manos. Cómo me gustan tus manos. Cómo me gusta cuando me agarrás. Y me abrazás. Y me besás sin restricciones y deseo que siempre me beses así. De solo pensarlo, de sólo imaginarme tus besos, de sólo evocar tu cuerpo junto al mío... Te recuerdo, te materializo a mi lado, es tu espalda pero no, son tus labios pero no, y me digo a mí misma: qué maravilloso que compartamos este mundo; y también me digo, qué placer ser tu compañera de vida; así que me detengo a pensar qué es lo que hay que ser para seguir siendo tu compañera, y rápidamente me respondo "yo misma", y me dejo ser, me dejo ser como soy y es así cuando más cerca te siento, cuando de repente me roto en la cama y estás acá, me estás mirando y sonriendo, acostado sobre tu lateral izquierdo, con tu brazo flexionado y la mano bajo la mejilla. Ahí estás, mirándome, tocándome con los pies. Y yo busco tus pies, y me enamoro de tus pies, de tus manos, de tu cara, de tu alma. Y me besás como nunca nadie, y me amás como nunca nadie, entonces yo decido regalarte mi tiempo, mi cuerpo, y la más profunda intimidad. La confianza, la compañía, la camaradería. La comprensión absoluta e inmediata. La mayor transparencia que pueda. Entonces me desnudo frente a vos. Me desnudo por única vez, porque el próximo desnudo no voy a ser exactamente yo, ni serán las mismas ropas. Ni serás exactamente vos, serás otro, serás quien pueda ver más allá de mi piel, de su color, de los pliegues de tejido, de las marcas de sol, de los lunares y cicatrices. Serás quien acepte cada una de las porciones de mi cuerpo y me las beses con la locura y el amor que me las besás siempre. Con eso que me hace dar cuenta de que, por mucho que nos moldee el día a día, por mucho que todo mute, evolucione y se transforme, hay algo que refulge siempre en mi corazón, como una vela, como un fueguito, que nació el día que me amé. Y en mi amor, pude amar. Y en poder amar, te conocí. Y me encontré queriendo darme. Queriendo Ser en compañía. Así que me desnudo para que me veas. Para que me sientas. Me desnudo con ropa, en alma. Para vos. Porque quiero que me veas así: desnuda.