me desnudé

Me desnudé frente al espejo, y me quedé sentada ahí mirándome. Así es como me ves a veces (aunque me atrevo a decir que es la mayor parte del tiempo, y no sólo por la frecuencia con la que nos encontramos desnudos uno frente al otro, sino porque nos solemos desnudar en alma y en espíritu a menudo). Qué lindo saber que me ves así, de una manera en la que solo yo me miro. "El placer de la intimidad" me han dicho hace poco. Esa intimidad nuestra y de nadie más. Esa intimidad que me infunde tanta ternura que quiero cantarte un millón de canciones y escribirte un millón de poemas. 
Inspirás a mi corazón tanto como la Naturaleza. Hallo tanto a la Naturaleza en vos... La hallo en los latidos de tu corazón, en el placer que sos al hacer el amor, a tus expresiones de disfrute cuando probás la comida, a tu entrega imprevista cuando me encontrás de espaldas y sutilmente te acercás a mí sin hacer ruido y me abrazás por la cintura y me besas el cuellito, ¿hubo besito en el cuello en Mardel? Esa vez de Mute. Cuando dormimos juntos. Yo creo que sí. Me genera un amor increíble pensar en un besito tuyo en el cuello. Se lo cuento a las personas que me preguntan nuestra historia. Y les digo del besito en el velódromo. A veces cuento el "hoy no" y un detalle de prestación de libros. Y generalmente también el "yo le quería dar un beso en la plaza pero no daba, yo estaba de novia, además qué sé yo qué sentía él en ese momento" (ese me da mucha risa por lo de que te apoyé). Desesperada por acompañarte a Bragado estaba pero ya me había comprometido a un plan. Además si me quedaba sola en la intimidad con vos, después de ese besito en el cuello o en el hombro, hermoso; después del de la comisura (pensar en este me excitó cuatro veces: al pensarlo, al escribirlo en la libreta, al transcribirlo acá, y al revisar el texto después de publicarlo), y el del velódromo, y me prendo fuego; y esa mirada, esa con la que tanto me miraste, de aceptación y amor puros, y yo que aún no me aceptaba ni a mí ¿cómo iba a lograr leer esa expresión en tu cara? Y nos quisimos desde siempre.
Quién sabe por qué. Pero cómo me gusta desnudarme frente a vos. Debe ser una de mis actividades favoritas ¿te lo dije alguna vez? Lo que más quiero esta noche es encontrarte en algún sueño. Yo antes de dormirme me miré desnuda para pensar en lo que mirás cuando me ves desnuda. Y me miré con la cara que te miro. Y me vi más hermosa que nunca. Así que así es que te miro. 
Ahora entiendo por qué nos besamos como nos besamos, en el cuellito o el hombro, la comisura, la boca, el alma, el punto más profundo, el más íntimo, póstumo, auténtico, verídico, dinámico, etéreo, lunático, místico, cósmico, mágico, científico, metafísico.
Sublime. Me recorren escalofríos.
Te siento sobre mí. Besándome incansablemente.
Cuántas ganas de entregarme ahora.
Cuántas ganas de fundirme con tu esencia.
Presencia frente presencia.
Consciencia.
Entrega.
Amor... desnudez absoluta.
De cuerpo, alma y corazón.
Emoción, estado, energía.
Armonía. Estímulos. Placer. Éxtasis.
A veces sedientos, a veces confundidos,
pero siempre dispuestos
a desnudar, a veces antes, a veces luego
al sentimiento profundo
para hacerse uno con la Naturaleza,
como la que veo cuando te veo
desnudo frente a mí,
por completo,
por elección.

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