me gusta esperarte despierta

Me gusta quedarme despierta esperándote.
Cada noche es distinta.
Algunas noches sufro de ansiedad. Otras, simplemente, dejo el tiempo pasar.
Que no asuste. La ansiedad es mi maestra. Me cuenta lo que me importa.

Cuando el sol cae y veo la luz del atardecer, sé que la noche no tardará en llegar. Y con la noche, la luna y las estrellas. El alumbrado. Los titilantes destellos anaranjados que anuncian que, a lo lejos, hay una ciudad sobre la montaña.
Calma la calle, mengua el tráfico, merman los sonidos agregados.
Oigo al tren. Oigo el correr del agua. Oigo al follaje sacudirse al son del vendaval. 
Y me veo a mí misma aquí, sentada, dejando salir las palabras que me permiten expresar algo que me gusta, y es esto de esperarte, en la profunda noche, en la oscura y calmada noche, en la melódica, mágica, cósmica noche.

Me gusta quedarme despierta esperándote, porque la cama sin vos es una cama vacía. No sé qué hacer con mis brazos, más que abrazarme. Pero prefiero esperar tu abrazo, que me gusta tanto.

Así que en lugar de abrazarme a mí, los apoyo sobre la mesa, y sostengo firme el bolígrafo. Corre la tinta, corren los pensamientos, mis emociones se hacen conscientes y agradezco este espacio de reflexión. Agradezco darme cuenta de lo mucho que me gusta verte llegar a casa. A nuestra casa, nuestro hogar, que es hogar porque estamos los dos (más dos).

Permanezco despierta y cierro los ojos un segundo, para respirar hondo y preparar mi corazón. Los minutos pasan y yo sigo escribiendo. En poco seguiré estudiando, cocinaré algo, me lavaré los dientes, escucharé melodías. Disfrutaré la soledad. Disfrutaré de extrañarte y esperarte, de preparar mi corazón, de entregarme de esta manera a un amor que no es de mi para vos, sino de mí y de vos hacia los dos. 

Porque acá estoy, motivada, con una musa inspiradora, una canción en el pecho, una frase tras otra fluyendo, sonrisas espontáneas de sólo pensarte, caricias imaginadas vaticinando tu llegada. Convirtiendo estos pensamientos en arte, para que luego puedas hallar una carta de tu amada, que sin ánimos de que pienses que no puede dejar de pensarte, encuentra un momento para venir aquí a contarte que tu sola existencia genera tanto en este corazón, que no puede creer que se podía sentir así, que podía entregar con intención un beso cada mañana, una comida llena de amor, un mimo al pasar, un ordenarle sus pertenencias o pasarle protector, y ser feliz con eso, con tan poco que para mí más que poco es una de las maravillas de este universo.

Así que me gusta esperarte despierta. Porque si me hubiera ido a dormir no me hubiera detenido a escribirte estas palabras. O queste parole. No habría podido reflexionar que la luna y las estrellas me hacen sentir que estás cerca. Que la comida caliente reposa fuera de la heladera por si ti piace mangiare. Que la cama está esperándonos y no nos admite a destiempo. De que ya habrá hora de descansar, no ahora, no todavía. Te espero, y si no tardás mucho, te espero toda mi vida. Quizá ahí sí me quede dormida. Pero... nada que un beso no pueda solucionar.