quizá hoy me di cuenta de que la cama me queda demasiado grande hace tres semanas
quizá subestimé demasiado mi capacidad de extrañar
es raro voltearse y que no esté una espalda
o un brazo, o un pie, o una palma
de una mano que suele envolver
alguna parte de mi cuerpo
que cuando me sujeta casi siempre está calentita
y esporádicamente fría
y cuando se transpira en la cama es porque
se está moviendo en la cama y es porque
se está moviendo mientras me muevo
al mismo tiempo, bien adentro
y unos labios calientes y rojos
llenos de sangre, carnosos
se encuentran con mi boca en la oscuridad del cuarto
y no veo pero siento
siento todo más que nunca
como una historia que me la vuelven a contar
como si ya supiera cómo avanzar
como si ya lo hubiera vivido
visualizo lo que pasa desde afuera
bien desde afuera
y sólo escucho silencio
y en el silencio del universo recuerdo
el silencio de miradas cómplices y certeras
de día en una playa de mar
de tarde en una plaza al sol
de noche en mi habitación
y si ya me lo decían ahí yo creo que no les hubiera creído
ahora que me cayó la ficha
de que
las miradas cómplices me gustan tanto
como para mirarlas todos los días
y que amo los silencios genuinos
como esos que hacemos al coexistir
simplemente por amor al silencio
e interrumpirlos con el sonido del amor
hasta que llega a la máxima concentración
y brota por
los poros
orificios
en un gesto
la caricia
el voltearme y abrazar
apoyarme entera, con todo mi ser
pura entrega
todos los días
y de pronto:
la cama me queda grande
y me pregunto:
cómo voy a hacer para soltarte