Decile al corazón que no se ilusione con las promesas cantadas.
Canción dedicada no es poema del alma, simplemente tomar una idea prestada.
La razón tiene que hacer las paces. Equilibrarse, balancear con el deseo.
La semántica de cada palabra, detrás de cada frase, construyendo cada verso.
Que se corte el tire y afloje porque sino lo que se va a cortar es lo que están tirando y aflojando.
Hacele caso a la mirada, a ese gesto, la sonrisa desprevenida, el pensamiento espontáneo en el momento justo, coordinado con el otro, en otra punta, otro lugar.
Hacele caso a la promesa silenciosa. Las que menos se escuchan son las que más se sienten.
La mejor expectativa es no tenerla.