Soy hermosa, por dentro como por fuera. Todo lo que hago es lo que quiero hacer, lo que digo es lo que quiero decir, lo que pienso es lo que quiero pensar. Tengo defectos y virtudes que son míos, que nadie me hará cambiar, no si yo no quiero. Mis actos son consecuencia de mis valores, mis ideales y principios. Cada palabra que digo, cada abrazo que doy, cada consejo de aliento, es todo mío, y no pueden quitarmelos. Soy yo como quiero ser, transcendiendo las modas, épocas y modelos sociales. Deseo con locura mis pasiones del alma, deseo, y me aferro cuando quiero, cuanto quiero, a mi gusto. Soy feliz en exceso porque soy la única dueña de mis sonrisas, y mi vida es esta sola, mis segundos ya pasaron y los que quedan son únicos e irrepetibles, por eso intento exprimirlos hasta sacarles todo el jugo posible. Disfruto las miradas, muestras de afecto y palabras ajenas, disfruto compañía de amigos, compañeros, familia, gente. Cometo miles de errores y trato de no repetirlos otra vez, sólo si el dolor del error fue tan intenso como para hacerme cambiar la perspectiva. Suele pasarme que si la piedra no es lo suficientemente grande para verla, vuelvo a tropezar, pero sé que es todo parte de un aprendizaje, una enseñanza, una moraleja de la vida. Se que no soy igual a nadie, y nadie es igual a mí, por lo tanto soy quién más me conoce, y sólo yo puedo juzgarme, porque soy la única persona con acceso al alma mía. Conozco la soledad y soy amiga de ella, y no para estar prevenida por si llegan a abandonarme: sólo lo soy porque, por algo, no nací pegada a otra persona, sino que sola, independiente, con mi propio lugar, espacio. Fui creada para vivir, buscando el sentido y la dirección, siguiendo mi corazón ignorando los mandatos del mundo, de las religiones, de los políticos. Descubrí que hacer el bien me purificaba, que me daba tranquilidad. Descubrí que la muerte de un ser querido me causaba dolor, pero también comprendí la naturaleza y su ciclo de la vida. Miré el sol y aprendí a creer en su energía, deje que me llenara de calor; miré en la noche y descubrí la oscuridad hermosa, envolvente. Miré a mis padres y descubrí mis ejemplos, miré la vida y descubrí un camino, dividido en dos: hacia atrás y hacia delante. Mi espalda mostraba pisadas, vueltas, tropiezos, sangre y derivas. Mi pecho mostraba un camino infinito, largo, para sera recorrido, vacío aún, pero repleto de proyectos, alegrías, compañía, amor.
Soy yo con mi vida. Vida que elijo vivir a mi manera. Existirá aquel que pensará difrente. Aquel que me admire. Aquel que me insulte. Aquel que tan solo piense. Y esos insultos, pensamientos, admiraciones, no me importan. Ya no.