Antes llovía, y todo el cielo estaba gris, cubierto, cerrado. Ahora, aunque sigue lloviendo, el sol se asoma entre las nubes, iluminando el crudo invierno, formando arcoiris de colores, dándole atisbos de esperanza al corazón, para que pueda seguir soportando el dolor de este adiós, y deseando que la despedida no sea definitiva.