Ya me cansé de esperar
a que digas lo que yo más quiero oír.
Estoy tan segura que nunca lo conseguiré,
que de a poco me preparo, me rendiré.
Lo que ayer yo llamaba ilusión,
hoy lo convierto en resignación.
No sirve de nada estar así de enamorada
si no correspondes, no queda por hacer nada.
Finiquitaré este sentir.
Daré por terminado el error.
Abandonaré la sala
donde un día te conocí.
Quizás, alejarme de recuerdos
me ayude a estar sin tí.
Lavaré mi boca para borrar
el sabor de tus labios que sentí.
Escupiré el beso que nunca te volveré a dar.
Espero que no vuelvas a buscarlo, ya no va a estar más.
Difícil se me hace dejarte ir,
más me costará aún decir adiós.
Definitivamente nunca podré olvidar tu voz,
ni tu cara, ni el ardor de tu respiración,
ni tus caricias, tus sonrisas,
o el brillo de tus ojos.
No tengo mayor dolor que verme obligada a resignar tu amistad. Sí, soy un tanto egoísta, debo afirmar eso. Pero ya no aguanto la agonía que se apoderó de mis días. Es hora de dar cierre, dar vuelta la página. Dejar pasar el tiempo sin esperar que nada pase. Y que la vida de el vuelco que tenga que dar.