Suena la sirena y sale a correr por la arena.
Es difícil saber si lo busca o si se escapa.
Astuta e inocente, rebelde con causa,
se manifiesta en contra del mundo total.
¿Qué hace esa niña en medio de la masa,
levantando carteles y pancartas?
Ella no durmió como el resto de su pueblo.
Ella está ahí siempre, gritando al viento,
esperando que alguien, algún día,
escuche sus lamentos.
Pide amor, pide paz,
pide por la humanidad.
No sabe si oyen sus gritos en reclamo,
pero su voz se apaga entre tantos disparos.
Y a lo lejos se siente una canción en la guitarra,
intentando unir los corazones de aquellos
que aún no encuentran su rumbo,
que aún siguen matando este mundo.